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ELMAGAZINE

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Colores de otoño

Cromoterapia en la mesa

Los días se acortan y la temperatura comienzan a descender. En otoño empezamos a preparar el hogar para vivirlo con más intensidad tras el desapego hogareño del verano.
Nuestra casa se convierte en un refugio natural, volvemos a una vida más slow, más sosegada y eso se nota también en el ambiente, en los planes y en la cocina.
La mesa se transforma en un lienzo donde los tonos cálidos y reconfortantes del otoño nos invitan a pausar, respirar y disfrutar.

Cromoterapia en la mesa

En este punto cobra relevancia la cromoterapia. Sus raíces se remontan a la antigua cultura egipcia, china, india y persa; aprovechaban los colores y la luz del sol reflejada en los vidrios y cristales con intenciones terapéuticas y espirituales. Esta práctica analiza de qué manera las distintas tonalidades repercuten en nuestros sentimientos, en nuestra salud general y, de igual modo, en la percepción gastronómica.


Comer también es un acto visual y sensorial; vestir la mesa con la paleta cromática de cada estación es la forma más intuitiva de conectar con el ritmo de la naturaleza y aportar una dosis extra de calidez a nuestro día a día.

Cromoterapia en la mesa

La paleta cromática de la estación

El otoño despliega una gama cromática única que estimula los sentidos y despierta el apetito de manera natural; de la vista directo al paladar.


Terracotas y tonos calabaza: son tonos que despiertan la curiosidad en el plato, asociados con el otoño, el huerto y los productos de la temporada. 


Granates y borgoñas: los rojos profundos e intensos evocan sofisticación, elegancia y confort. Aportan una nota de riqueza visual que abraza el espacio. Favorecen la conversación ya que se asocian a la cultura del vino, las carnes de caza, los frutos del bosque y las veladas nocturnas otoñales.


Vainilla, crema y tonos tostados: son los colores de la calma, el equilibrio y el confort. Aportan la paz visual necesaria para contrarrestar la intensidad de otros matices y nos transmiten una sensación de bienestar inmediato y limpieza. Nos evoca al estilo nórdico, de montaña.

Cromoterapia en la mesa

Vestir la mesa; el arte del bodegón otoñal

Para crear un ambiente verdaderamente acogedor, no hace falta recurrir a composiciones recargadas. La clave está en inspirarse en los propios frutos de la temporada para dar vida a bodegones naturales que vistan el espacio con textura y color.


Si la mesa es de madera ya tenemos el escenario otoñal perfecto porque la madera nos recuerda al otoño, a los bosques y a las hojas secas. Si es de cristal, la cubriremos con un mantel para dar mayor calidez. Podemos optar por uno de lino, de fibras naturales o con presencia y carácter. En ese caso, vestiremos la mesa con un mantel de Tartán, de Vichy o de Príncipe de Gales. Los tres llevan cuadros y rayas típicas de esta temporada y son, sin duda, un must have en decoración.


La guinda de la mesa será el bodegón de frutos de temporada. Los colocaremos sobre una bandeja, recipiente o directamente como centro de mesa. Emplearemos calabazas, las hay de muchas formas, castañas, nueces, ramas y hojas secas, flores de algodón, granadas, velas o troncos de madera. Los tarros de terracota de Goshua encajan muy bien en este tipo de composiciones con flores silvestres en su interior.

Cromoterapia en la mesa

Postres con sabor a otoño

El momento del postre es el clímax sensorial de cualquier comida, el instante en el que nos permitimos saborear la calma sin prisas. En este escenario, la gama cromática de los postres artesanales de Goshua se posiciona como el verdadero broche de oro, tanto en lo visual como en lo gustativo.


El blanco puro y cremoso de la leche fresca elaborada con mimo es la base visual perfecta: transmite honestidad, frescura y la calidez acogedora de los sabores tradicionales. Cuando este manto lácteo se combina con los sabores del otoño, el postre pasa a convertirse en un pequeño bodegón en sí mismo.


Estos son los productos de temporada que mejor combinan con nuestros yogures: calabaza, higos, membrillo, manzana asada, granos de granada, nueces, castañas asadas, almendras tostadas, pistachos, frutos rojos, canela y miel.
Servidos en sus icónicos tarros de barro, aportan una belleza honesta y rústica a la mesa. La textura sedosa del yogur o la cuajada, sumada al contraste de color de sus ingredientes de primera calidad, completa la experiencia cromática de la comida.

Cromoterapia en la mesa

Llevar la cromoterapia a la mesa otoñal es, en definitiva, una forma de mimarnos. Es dejar que los dorados, tostados y granates del otoño nos envuelvan por fuera y por dentro, haciendo de cada bocado un ritual de calidez, belleza y auténtico placer artesanal.