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Sabores de otoño

Crema catalana: el sabor del otoño

Se acerca el otoño y con él la búsqueda de nuevos sabores reconfortantes. Las temperaturas bajan y el cuerpo nos pide recetas tradicionales, caseras, de esas que huelen a infancia y a pueblo. Apetece calidez en las tardes frescas, ingredientes nobles y dulces para sobreponernos al frío que llega.
La crema catalana, también conocida como crema quemada, es un postre clásico y presente en todas las estaciones, pero creemos que en otoño sabe mejor. Su textura suave y ese contraste inconfundible de la crema y el caramelo crujiente la convierten en la reina indiscutible de la mesa otoñal. Pero, ¿de dónde procede este clásico y qué lo hace tan especial?

Crema catalana: el sabor del otoño

Un viaje en el tiempo

La crema catalana es uno de los postres más antiguos documentados en Europa. 
Sus primeras referencias escritas se remontan a los recetarios catalanes medievales como el Llibre de Sent Soví, S.XIV y el Llibre del Coch, S.XVI.
Todo apunta a que la crema catalana surgió por pura casualidad, como tantas recetas de nuestra gastronomía, en un convento. Se cuenta que unas monjas quisieron preparar un flan para un obispo que las iba a visitar, pero la mezcla quedó demasiado líquida y para arreglarlo le añadieron azúcar quemado caliente por encima. Al servirlo, el obispo catalán dijo: “¡Crema!” es decir, “¡Quema!”, y de ahí surgió el invento y el nombre al mismo tiempo.

Crema catalana: el sabor del otoño

¿Crema catalana o crème brûlée?

A menudo se confunden, pero existen matices que distinguen a ambas delicias gastronómicas:


La base

La crema catalana se elabora principalmente con leche infusionada, lo que le otorga una textura más ligera y delicada. Por el contrario, la crème brûlée francesa utiliza nata o crema de leche, que la hace más densa y grasa.
El segundo ingrediente en importancia es el huevo, presente en ambas recetas, lo mismo que el azúcar, tanto para la base como para la capa de caramelo quemado.


El aroma

Mientras que en la receta francesa domina la vainilla, la crema catalana se aromariza con una combinación de canela y cítricos, como la piel del limón. 


La cocción
La crème brûlée se hornea al baño María, mientras que la crema catalana tradicional se cocina directamente sobre el fuego para espesar suavemente antes de enfriar.

Crema catalana: el sabor del otoño

El placer multisensorial del crack

Pocos postres activan los sentidos como una crema catalana tradicional. Más allá de su sabor suave y cremoso, la auténtica magia ocurre justo antes de degustarla. Ese preciso instante en el que la cuchara atraviesa la fina capa dorada de la superficie y suena ese crujiente sonido celestial “crack”, y que da paso a la cremosidad y la frescura de la crema. Ese contraste térmico y de texturas, de lo crujiente y tostado a lo sedoso y fresco es, sin lugar a dudas, una experiencia inolvidable.
En Goshua nos gusta recuperar los clásicos, sorprender con recetas tradicionales, con el sabor de antaño y la calidad de siempre. Nuestra crema catalana, receta tradicional, se elabora con leche fresca del Pirineo, huevos de gallinas criadas en suelo, azúcar y aromas naturales de canela y limón. 


Se acompaña de una bolsita con toppings de azúcar caramelizado, para poderlo quemar si se quiere, o consumirlo al natural. Su tarro de terracota, formato generoso, nos recuerda que en ocasiones el tamaño sí importa. 


¡Así podrás disfrutarla y compartirla con quien quieras!
 Y ahora…ya puedes sumergirte en el sabor inolvidable de la tradición.